MUHAMMAD EN LA MECA . ANTECEDENTES DE LA PROFECÍA
Muhámmad pasó su vida en la Meca , participando en las costumbres generales pero absteniéndose rigurosamente de todo acto inmoral y era tal su fama de honestidad que sus conciudadanos le dieron el apodo de Al Amin.
Era costumbre en la Meca adorar a los ídolos ofreciendo sacrificios y prosternándose ante ellos. Muhammad jamás participo en semejantes actos.
A los 30 años participo en la reconstrucción de la Caaba cuando fue dañada a raíz de un torrente que derribo un costado. Cuando la construcción llego a la altura de la Piedra Negra cada tribu quería que fuesen sus representantes quienes la colocaran en su lugar y
convinieron en aceptar el arbitraje del primer hombre que entrara. Y ese Hombre fue Muhámmad y todos se alegraron y gritaron:-"Al Amin, Al Amin". Cuando se entero de lo ocurrido pidió una capa grande, extendió la capa y coloco la Piedra en el medio y dijo que se acercara un hombre de cada tribu y que agarrara el borde de la capa y que levantara la capa. Al llegar a la altura necesaria la tomo en sus manos y la coloco en su lugar.
La fama de Muhámmad crecía día a día, hasta llegar a ser el tema de los comentarios en todas partes. Un día, Jadiyah , una mujer noble de gran riqueza, le pidió que fuera su mayordomo y el resultado no tardo en hacerse ver. Entonces encomendó que formará una caravana que iría a Damasco bajo su dirección. Al volver de su viaje, encontró la mujer que sus ganancias habían crecido enormemente.
Maisarat, el esclavo de Jadiyah que acompañó a Muhámmad en su viaje a Damasco, contó a su ama todo lo que observara durante el viaje, la habilidad, la inteligencia y sobre todo la sinceridad y rectitud del nuevo encargado. La mujer empezó a mirar al joven Muhámmad - que no tenía entonces más de 25 años-, con admiración y luego de pensar en lo que había visto y oído, se dirigió a un pariente sabio de avanzada edad, que se llamaba Warakat ibn Naufal, para pedirle su parecer acerca de casarse con Muhámmad . Aquél, después de escucharla le dijo:-"Sobrina mía, he leído el Evangelio y la Tora y estas descripciones que se hacen en estos libros concuerdan en que este joven será el Profeta de nuestro pueblo".Estas palabras alentaron más la decisión de la mujer de casarse con él.
Jadíyah tenía cuarenta años pero se conservaba aún muy hermosa y lozana. En cuanto a Muhámmad , era un joven muy apuesto, de estatura mediana, cuerpo esbelto y musculoso, tez sonrosada, bellos ojos negros y le cruzaba la frente una vena azulada, que era un rasgo común en los hombres del clan de Háshem.
Nafisa, mujer anciana, de confianza de Jadiyah , fue la encargada de ir hablar con Muhámmad acerca del casamiento. Muhámmad se mostró dispuesto a aceptar.
Al conocer Jadíyah el resultado de la entrevista,mandó a llamar a Muhámmad y le dijo: "Te he mandado a llamar conociendo muchas de tus nobles cualidades, tu sinceridad, tu origen noble, por lo cual deseo proponerte matrimonio" Aceptada la propuesta, salió él a informar a su tío y parientes, que se alegraron de la noticia, como se alegró tambien la de Jadiyah . Se casaron entonces, y Muhámmad vivió con su esposa y bienhechora una vida matrimonial feliz, la amaba con gran cariño. Tuvo con ella a lo largo de los años cuatro hijas, y dos hijos varones muriendo ambos a poco de nacer.
LA RELIGIÓN DE LOS ÁRABES. ANUNCIOS DE CAMBIO
En aquella época los árabes, si bien conservaban la creencia en Dios ( Allah), se habían apartado del monoteísmo, y le asociaban cantidad de dioses y diosas menores, los más importantes eran tres: Hubal, Allaat, y Al ´Uzza, y de todos esos tenían su representación en forma de ídolos, que llegaban a más de trescientos
Muchos ermitaños y astrólogos anunciaban en esa época que aparecería un profeta entre los árabes, y que sus características estaban en la Tora y el Evangelio.
La religión de los árabes llevó a algunas personas de buen juicio a buscar una religión aceptable a sus necesidades espirituales. Un día, mientras los de la tribu de Qoráish celebraban sus ceremonias ante un ídolo, se reunió Waraqat ibn Naufal con otras tres personas notables, y luego de dialogar sobre la situación del pueblo dijeron que era necesaria otra religión porque la que tenían se había ido desviando de las enseñanzas de su antepasado Abraham.